De los septiembres y diciembres que he estado allí solo me ha faltado un noviembre…mio.
Montmartre se encuentra en el 18 arrodisment, es decir, el distrito número 18 de Paris y yo andaba tan perdida…
Aun no existía Amelie, pero me encaminé hacia arriba como si realmente hubiera unas flechas azules que así me lo indicaran. Yo no sabia nada de nada…no sabia casi ni pronunciar su nombre correctamente “Sacré-Coeur”, el gran templo cuya versión oficial decia que fue levantado por la promesa de unos cuantos católicos de construir una iglesia al sagrado corazón si Paris salía indemne al asedio prusiano (1870) y como los tópicos en nuestra vida son bucles, estamos ante uno de los más ironicos de todos: achacar las desgracias de un país a un castigo de Dios antes que a una errónea política exterior. Y cómo se hacen las grandes iglesias-catedrales? Pues recolectando, señores…recolectando. Esta vez muchos de los nombres de los donantes aparecen en las piedras de la basílica cuando antiguamente en la época medieval eran los obreros los que dejaban sus marcas en las piedras.
Otra versión más popular insinuaba que era la revancha de los Versalleses sobre los rebeldes de la Comuna.
Grandes edificios han sido levantados a lo largo de la histEria por expiación de culpas, promesas, venganzas…o por amor…que siempre queda mucho más poético y monumental. Personalmente si tengo que elegir entre dos construcciones arquitectónicas que me parezcan “curiosas” elijo el Sacré-Coeur y el Taj Mahal (una por una promesa y otra por amor).. Construidos con los mismos materiales: mármol de las canteras de makrana, translúcido no poroso…se auto limpia con la lluvia Quiza por eso los dos parezcan una especie de sonrisa profident.
